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Odalis G. Pérez: un consejo de amigo para Asedeu

La Asociación de Escritores Dominicanos en los Estados Unidos, debe ser pensada como un espacio de acción cultural de defensa y reconocimiento a la producción literaria de todo escritor dominicano residente en los Estados Unidos de América. La misma debe ser también inclusiva, democrática e integradora de valores estéticos, literarios y culturales. Semejante gremio o agrupación cobra su sentido si dicho espacio se constituye mediante niveles de diálogo. apertura y visión de conjunto.Si esa es la idea pueden contar conmigo desde ya, y con la esperanza de participar, activamente, mediante la puesta en marcha de buenos propósitos humanísticos, literarios y culturales.

Odalis G. Pérez (Poeta, ensayista)

Angel Moreta felicita a Asedeu

Debateplural.com, revista digital identificada con los intereses más elevados para el progreso de la humanidad, felicita a los organizadores (de Asedeu) por tratarse de un planteamiento creador y crítico, de una iniciativa que será muy necesaria para consolidar la intelectualidad (poetas, escritores, creadores literarios, creadores artísticos, historiadores, sociólogos, etc), o sea la intelectualidad dominicana residente en la potencia del norte, hoy y ayer cuestionada en el mundo, y todos los dominicanos interesados aunque no sean intelectuales.

Angel Moreta (Escritor, profesor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo)

Un saludo de José Mármol

Saludo, con satisfacción, la creación y posterior fortalecimiento de una entidad como la Asociación de Escritores Dominicanos en los Estados Unidos.
La conjugación de esfuerzos, ideas, iniciativas, emprendimientos creativos contribuirán, desde esa importante entidad, a la proyección de la literatura escrita por dominicanos en la cultura estadounidense.
Enhorabuena y éxitos.

José Mármol (Escritor, poeta, crítico literario y profesor universitario)

 

 

Asedeu por Silvio Torres Saillant

LA ASOCIACION DE ESCRITORES DOMINICANOS EN LOS ESTADOS UNIDOS (ASEDEU)

 

Los primeros vestigios de aporte literario notable hecho por cultores de la palabra provenientes de la población dominicana en los Estados Unidos datan de un momento cuando nuestra emigración comienza a reconocerse como una comunidad con características históricas particulares. Es cuando empieza a perder fuerza la presunción exílica de que residíamos solo provisionalmente en el exterior y que el regreso ocurriría una vez mudaran los factores políticos, económicos o personales causantes de nuestra ausencia de la añorada tierra ancestral. Del inexorable reconocimiento de que no se podía posponer la tarea de realizarnos material y espiritualmente, surgió la conciencia de que había corozos que romper en los Estados Unidos, cristalizárase o no el sueño del retorno al país natal y contáramos o no con el apoyo del Estado igual el de aquí que el de allá. Tratábase de un despertar existencial que nos urgía empuñar las riendas de nuestro propio destino cual población desterrada. Así arrancaron las iniciativas de mejoramiento colectivo en renglones diversos, entre ellos grupos musicales, agendas de artes visuales y asociaciones literarias. Se puede atribuir la presencia notable de que hoy gozan en Norteamérica las formas culturales, los proyectos sociales y la expresión artística de la población dominicana al despertar existencial que nos llevó décadas atrás a buscar la manera de valernos por nosotros mismos. En lo concerniente al campo literario, valernos por nosotros mismos ha de significar suplementar la soledad del talento individual con el apoyo de una comunidad de interlocutores, en condición de igualdad y sin estructura jerárquica, con intereses afines y similar apego a compartir la creación literaria igual con sus pares que con un universo mayor de lectores tal como ocurrió en el momento fundacional de la literatura dominicana en los Estados Unidos.

En vista del panorama aquí descrito, la Asociación de Escritores Dominicanos en los Estados Unidos (ASEDEU), una organización sin fines de lucro, se propone ofrecer a los escritores de nuestra emigración y su descendencia, así como a escritores de otras nacionalidades u orígenes, la ocasión de formar parte de una comunidad literaria que vele por sus intereses artísticos y profesionales. ASEDEU brindará a sus integrantes un espacio abierto de creación y de diálogo, ideológica y estéticamente inclusivo, donde nada importe más que la seriedad con la que cada quien se entregue al reto de escribir y buscar la manera de calar de forma constructiva en la sensibilidad de sus lectores. Se ofrecerá talleres de escritura y de lectura crítica, participación en lecturas individuales y recitales colectivos, acceso a una base de datos sobre viables oportunidades de publicación dentro y fuera de los Estados Unidos, cursos sobre la relación entre escritura y distribución, además de cursillos sobre las posibilidades de la difusión literaria por vía digital y conferencias especializadas en temas de índole diversa, tales como las ventajas expresivas de cada género literario y cuánto tiene de prometedor o limitante la hibridación genérica.

 

Discurso inaugural de Tomás Modesto Galán

DISCURSO DE TOMAS MODESTO GALAN
Presidente de la Asociación de Escritores Dominicanos en US (ASEDEU)
El texto fue leído en Isabella Geriatric Center el 27 de junio del 2018

 

Cuando escribí el segundo borrador del programa de hoy para el Moderador, Félix García, recuerdo que decía textualmente: “El señor Presidente de ASEDEU, escritor, Tomás Modesto Galán, le da la bienvenida a la comunidad cultural y al público asistente al lanzamiento de la Primera Asociación de Escritores dominicanos en los Estados Unidos.” Ahora resulta que soy yo, quien expresa su agradecimiento personalmente. Gracias a todos y a todas por estar aquí. Es pertinente partir del origen de las cosas y no puedo dejar de agradecer al escritor Miguel Collado por haber hecho gala de la imaginación de haberse arriesgad a jugar el rol de mentor circunstancial, cuando se dieron los primeros pasos en el proceso de formación de ASEDEU. Doy gracias también al hogar que nos acoge, Isabella Geriatric Center y a nuestra amiga, Gladys Montolío, poeta y activista cultural, por su apoyo incondicional a este proyecto, durante este tránsito hacia mejor vida.

Durante la etapa previa al nacimiento de esta organización, coincidimos con un escritor que jugó un papel estelar durante las primeras gestiones de noviembre, brindándonos su casa, sus consejos y su aliento. Se trata del poeta y narrador, Eduardo Lantigua Pelegrín. No podemos olvidar las valiosas horas que invirtió en medio de sus urgentes problemas de salud. El jubilo persistió porque nunca perdió la fe en este sueño ni en su realización.

Tampoco puedo dejar de agradecer a los escritores que fueron testigos, el pasado 16 de diciembre, de la ceremonia simbólica de juramentaciòn de ASEDEU en uno de los hogares de lo que he llamado la Zona Cero de la diåspora. Son ellos: los poetas, Yvelisse Fanith, Félix García, Norma Feliz Peralta, la dramaturga, Dinorah Coronado, el narrador, Rafael Tejada y el poeta y entonces asesor, José Segura. Yvelisse Fanith merece una mención especial porque su casa fue el templo de la iniciación de esta aventura dentro de la desventura actual y el alimento inmediato para conjurar los azares de la dicha y el temor a desenterrar las naves quemadas de un riesgoso Pasaje de ida. No seriamos justos si no dijéramos gracias al cantante, Jon Lietchy, un amigo de la hora crucial, por abrir y cerrar esta ceremonia con su música y su talentosa voz. Por último, sería grave no expresar nuestro agradecimiento público al poeta José Alejandro Peña, por encargarse de preparar la plataforma de nuestro sistema de comunicación que ya está al servicio de nuestros miembros y amigos de ASEDEU en su fase inicial.

Somos el proyecto de una institución de servicios literarios que desea existir para la protección de aquellos que son capaces de crear lo que soñamos. Sería más justo reconocer el aporte del pensamiento, poético, filosófico, expresado en párrafos memorables, sobre la justificación de ASEDEU, a los escritores: Amado J. Láscar, quien ha interrumpido sus vacaciones para aplaudir personalmente esta osadia lejos de Ohio, también Odalís Pérez, José Mármol, Juana Ramos, Carlos Aguasaco, Roger Santiváñez, Ángel Moreta y el maestro, Silvio Torres Saillant quien aun desde Londres fue capaz de decir presente. Estos párrafos mensajes lucidos son pequeños salvavidas que nos ayudarán a pensar la literatura, el arte y la cultura como una aventura de unidad para un cambio que podría ayudar a salvar nuestro destino de la represión y el auto desprecio que sigue siendo el ejercicio de un programa colonial global incesante. La baja auto estima celebra el aislamiento y la miseria como un premio a la más solemne desaparición a plena luz del día. Afortunadamente, la lucha es ardua y nos queda vida para intentar un cambio. Cuidado amigos, el opresor todavía vive en nuestros gestos. Puede socavar nuestra moral. Pero por fortuna, la literatura es un antídoto contra el todo, si la práctica metáforica de un amor humanizante persiste.

Ya yo no me pregunto si nuestro destino está claro ni si tengo fe en el presente, dadas las circunstancias actuales. No pensemos en el éxito de la historia oficial por someternos al mapa colonial de un alborozo amoral donde la mentira es la religión del mundo. Cuidado con la consigna sinvergüenza del interior o del exterior de que hay que ser feliz cueste lo que cueste. Puede parecer una perogrullada pero creo que me compete expresar mi más sincero agradecimiento a las mujeres y hombres que conforman la junta directiva de ASEDEU: Son ellas: Claribel Díaz, Vice presidenta; Diógenes Abreu, Vocal, Ana Ysabel Saillant Valerio, Tesorera y María Yrene Santos, Secretaria General. Sin ellas la realidad del sueño no sería la aventura que emprendemos hoy. Somos increíblemente utópicos. Todavía la borrachera del ego no ha escrito nuestra acta de defunción. Sabemos que la vanidad cierne sus temores sobre nuestra conciencia. Pero ahí está vivo el aliento poético de Yelidá, Altazor, Hay un país en el mundo, Trilce, Federico García Lorca, José Martí, Leopold Senghor, Aimé Césaire, los saltos sobre el vacío de El mono gramático, la extrañeza musical de Bob Dylan, la bravura poética del gran Mara, Roque Dalton, la quijotesca iluminación de Cien años de Soledad, el Antonio Machado de Caminante no hay camino. El éxito de Junot Díaz y su caída estrepitosa, el reconocimiento de Julia Álvarez contra la perdida del acento. Ellos siguen recordándonos algo que no se puede perder: la libertad, aunque estemos en “Libertad bajo palabra como dice Octavio Paz. Todos tenemos derecho a soñar con la escritura del libro que le hace falta al mundo.

Nuestra Odisea apenas comienza. Los clavos de la cruz están listos y los judas de siempre intentarán administrar su incapacidad para dialogar. De nuestra lujosa hambruna, los números cuelgan en rojo. La falta de sueño no disminuye las cuartillas. Nuestra obra literaria espera sobre la mesa petrificando su interrogación. La vigilia cuestiona la infidelidad horizontal de los que pueden darse el lujo de dormir plácidamente. No tenemos más techo que las estrellas de la pasión. Creemos que es posible un proyecto literario independiente. Desde su nacimiento esa ha sido la tónica. No arriesgaremos este atributo para no perder nuestra identidad colectiva, diaspórica y transnacional. Aspira a ser puente de culturas dentro de la llamada cultura que se gesta en el no lugar.

Hoy el feto de ASEDEU abrió los ojos con conciencia plena de su pluralidad y aquí estamos, dispuestos a entregárselo a ustedes cuando concluya este periodo de transición. Ni un día más ni uno menos. Con ustedes este Daycare real nos enseñará a jugarnos la vida por nuestra libertad. Todavía ASEDEU es un Dreamer convicto y confeso. Esta sala que cree administrar el ocaso es el pesebre del poema prestado por mediación de la hermandad.

Por fortuna este equipo nos da la confianza para alcanzar algunas metas sin arrodillarnos ni vendernos impunemente. No romperemos lanzas contra quienes nos acompañen en este difícil camino que nuestros pies crean. No puede haber verdadero arte sin una concepción de plena independencia y cooperación reciproca. El equipo no debe reducirse a 5 sino a nuestro apetito de desenterrar otra verdad. Sin ustedes eso no es posible. Si este pensamiento une el aquí con el allá, y hace que los puntos cardinales dialoguen, trabajaremos juntos y el sueño por la prosperidad literaria será posible. Alegren su caminata. Los harapos de la poesía iluminan el horizonte. Sus fuentes son universales. Esperamos contar con su ayuda para que ASEDEU viva como un ser libre y capaz de ayudarnos a impulsar un proyecto diferente y otro estilo de hacer literatura más allá de banderas e intereses políticos, nacionales e internacionales.

Quien quiera puede discutir o cuestionar su origen. La legitimidad de la civilización es un signo de interrogación. Ahorramos toda la vida para cortejar el auto desprecio. Yo mismo no sé si soy hijo de mi historia. Mi origen siempre será sospechoso. Hay que emigrar para olerla. Morimos de miedo en las bibliotecas del enemigo para intentar desenterrarla. No comprendo por qué ella me niega un nombre propio. ¿Por qué mis hermanos no me reconocen como el arquetipo del que se fue? ¿Por qué hay calles que ya no recuerdo? No comprendo por qué no podemos jugar juntos para el desarrollo de un país utópico cuya literatura salga del anonimato? El parto que nos ocupa es tan legítimo como todo lo que sospechamos. El padre y la madre son ustedes, si no lo sabían. La maternidad y la paternidad son una sola. Es la unidad de lo colectivo contra el lastre egoísta de quienes se cobijan bajo una bandera que no es literaria. ASEDEU es un simple instrumento provisional de adopción para que nuestros hijos puedan crecer y vivir dignamente. Desean entender su propio rostro. Dialogar es el signo que este hijo pródigo exhibe. No aceptaremos la exclusión ni la segregación de ningún sistema creado por la llamada civilización del bolsillo alegre y la paz humillante. La memoria del pueblo no está en venta. La defensa de la libertad de la palabra es nuestro único riesgo. Muchas gracias.